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Artículo-Opinión
La guitarra es, por naturaleza, un instrumento solista.
Basándonos en la historia, vemos que grandes compositores han escrito
parra ella y que goza de una muy extensa literatura para guitarra sola.
Aunque no cabe duda de que la guitarra, por sus condiciones polifónicas,
es capaz de interpretar todo tipo de repertorio, época y estilo
como instrumento solista, no debemos olvidar que, precisamente por estas
cualidades, es también un instrumento para música de cámara
y de conjunto. Muchos de estos compositores vieron en ella su capacidad
para interpretar en cámara y en conjunto, como una parte del mismo,
como instrumento acompañante o ejerciendo la función de
bajo continuo.
En el Renacimiento se escribía obras polifónicas con acompañamiento
de guitarra o vihuela; en el barroco existen tratados de acompañamiento
muy importantes para guitarra y formaciones en donde esta ejerce la función
de bajo continuo; en el periodo clásico-romántico la guitarra
se incluye en varias formaciones camerísticas con otros instrumentos,
violín, flauta, cuarteto de cuerda, etc. Ya en el S. XX la guitarra
goza de un repertorio muy amplio en este campo, con variedad y diversidad
de instrumentos, además de su función de instrumento acompañante
para la voz y en grupos musicales de diferentes y variados estilos.
Hoy en día existen grupos de cámara u orquestas formadas
por guitarras y otros instrumentos, dando a conocer el repertorio compuesto
para estas formaciones, pero ¿es la guitarra considerada igualmente
como instrumento de acompañamiento y de conjunto en la música
de concierto? Y ¿se valora el aprendizaje y la práctica
de la música en grupo como una educación fundamental para
la formación del guitarrista profesional y se prepara correctamente
a los estudiantes para ello?
SITUACIÓN EN LA ENSEÑANZA
Tanto los profesionales como los estudiantes se encuentran con varios
motivos que dificultan su desarrollo musical. Uno de ellos reside en las
Instituciones que regulan y rigen las enseñanzas artísticas
de nuestro país. Según el Real Decreto 389/92 de 15 de abril
(BOE del 28-4-92), por la que se establecen los requisitos mínimos
de los centros que imparten enseñanzas artísticas, en sus
artículos 10, 13 y 16, que hacen referencia a las especialidades
instrumentales que se imparten en los centros, no incluyen a la guitarra
como instrumento obligatorio para ninguno de estos.
En la convocatoria de oposiciones de música publicada por el MEC
(BOE del 12-12-98), para cubrir plazas vacantes, la guitarra, instrumento
de una grandísima demanda, fue ignorada puesto que solo se ofertaron
dos plazas, Almendralejo y Melilla, en todo el territorio MEC frente a
las 48 ofertadas para la especialidad de violín, por ejemplo.
Mas recientemente, en la última convocatoria de oposiciones por
parte de las Comunidades Autónomas (año 2002) se han ofertado
plazas de guitarra para libre acceso solamente en tres de ellas: Andalucía
(12), Madrid (1) y Murcia (1).
Los profesionales nos preguntamos que está pasando y el porqué
de esta situación, puesto que resulta humillante e injusto que
se ignore de esta manera a nuestro instrumento.
Según el antiguo plan de estudios, no se permitía que un
titulado de guitarra pudiera ejercer como profesor de música de
cámara en los Conservatorios de música de nuestro país,
reservado para los especialistas de piano, violín y violonchelo.
Por el contrario, en Europa cualquier especialista puede ejercer como
profesor de música de cámara.
Tampoco, la Ley LOGSE, en su artículo 5 sobre especialidades instrumentales,
contempla a la guitarra como instrumento acompañante, ya que como
el piano podría ejercer esta función con otras muchas especialidades
como flauta, violín, instrumentos de púa, etc.
Todas estas cuestiones dificultan el correcto funcionamiento en la enseñanza
de nuestro instrumento puesto que desmotiva a los profesionales e impide
la adecuada evolución de los estudiante restando sus oportunidades
de dedicación al instrumento.
En la música cámara y de conjunto, hay que añadir
otras dificultades que incrementan la problemática actual de la
guitarra como instrumento de acompañamiento, como son la mala preparación
que se ha venido ofreciendo en los conservatorios y escuelas de música
y la ausencia de grupos de cámara y orquesta donde la guitarra
pueda desarrollarse correctamente en este campo.
Si bien es cierto, que en este sentido y con la Reforma, la enseñanza
en los conservatorios españoles ha mejorado abriendo sus puertas
a que el alumno estudie y practique la música en grupo desde el
principio, integrándose y adaptándose a un conjunto, acostumbrándose
a escuchar otras voces o instrumentos y valorando y experimentando las
posibilidades que ofrece esta faceta musical, con la antigua Reglamentación
General de Conservatorios (RD2618/66) los estudiantes de guitarra carecían
de una preparación sólida, puesto que realizaban dos únicos
cursos de música de cámara, suficientes para la obtención
del título superior de la especialidad, de forma superficial, sin
profundizar demasiado en su correcto aprendizaje, limitándose a
interpretar escasas obras con uno o dos instrumentos más.
Debido a esto el estudiante no llega a conocer todos los recursos musicales
que la guitarra o frece como instrumento de acompañamiento, por
lo que opta, generalmente, por la interpretación como solista.
Al igual que otros instrumentos como el violín, la flauta, etc.,
La guitarra debe conocer y trabajar tanto la música para instrumento
solista, como la música de cámara o de conjunto pues resulta
imprescindible para la formación de todo músico experimentar
esta última y en la que muchos de ellos encontrarán un futuro
profesional.
LA GUITARRA Y EL PLECTRO
Aunque la literatura original compuesta para guitarra y otros instrumentos,
es menos abundante que las otras especialidades (cuarteto de cuerda...
) es lo bastante amplia e importante como para estudiarla y tenerla en
consideración dentro del mundo guitarrístico.
Hoy por hoy, el músico guitarrista tiene pocas opciones para dedicarse
profesionalmente a la música de conjunto, en las distintas formaciones
que el repertorio existente facilita. Éstas se amplían si
unimos la guitarra con los instrumentos de plectro (bandurria y mandolina).
Con la implantación de la especialidad de púa, contemplada
en los curriculos elemental, medio y superior de la LOGSE (Ley Orgánica
1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del sistema Educativo)
el estudiante de guitarra tiene la oportunidad de practicar en orquesta
desde el principio de su educación musical, ya que la guitarra
forma parte de la plantilla de instrumentos de la orquesta de plectro.
Al igual que otros instrumentos no sinfónicos, como el saxofón,
practican la música de conjunto en una banda o en una Big Band
en el conservatorio, ahora la guitarra puede hacerlo en la orquesta de
plectro cubriendo así, el vacío existente hasta ahora.
Pero, nos encontramos aquí con otro problema, ya que la enseñanza
de los instrumentos de plectro en los centros elementales, profesionales
de música, no es obligatoria (como ocurre con la guitarra), por
lo que muy pocos de estos centros cuentan en su plantilla orgánica
con dicha especialidad.
La bandurria y la guitarra, instrumentos puramente españoles, se
compenetran perfectamente debido a sus análogas características
tímbricas y sonoras. Éstos han convivido durante siglos
en la música popular y, en la actualidad, debido a la existencia
cada vez más numerosa de grupos formados por estos instrumentos,
aparecen con mayor asiduidad dentro del panorama de la música culta.
En los conservatorios alemanes, la guitarra asiste permanentemente a la
especialidad de mandolina, beneficiándose pedagógicamente
como instrumento acompañante. Prueba de ello son la gran variedad
de dúos profesionales que existen en el panorama musical europeo.
España cuenta con muchos y grandes solistas de guitarra, pero carecemos
de guitarristas acompañantes, ya que nuestros conservatorios no
ofrecen esta posibilidad de desarrollo.
Como se ha dicho anteriormente, la guitarra forma parte de la plantilla
de la orquesta de plectro ya que, pues debido a su carácter polifónico,
ejerce un papel fundamental como base armónica para este tipo de
formaciones. En nuestro país, en la actualidad, pocas orquestas
de plectro están formadas por profesionales, muchas de carácter
aficionado repartidas por toda la geografía. Una de las mejores
posibilidades que tienen los guitarristas de interpretar su instrumento
en grupo, es la tradicional orquesta de plectro o pulso y púa.
Por lo tanto, se hace necesario que nuestros centros de enseñanza
asuman la responsabilidad de fomentar y potenciar a los estudiantes guitarristas
tan descuidada en la historia de la formación guitarrística.
De esta manera veremos a la guitarra consolidada, no únicamente
como instrumento solista, sino además, como instrumento acompañante
y de conjunto.
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