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Entrevista
En el muy amplio y cada vez más reconocido
artística, social y profesionalmente panorama del plectro resalta
por derecho propio la figura de D. Pedro Chamorro, primer Presidente de
la FEDERACIÓN DE GUITARRA E INSTRUMENTOS DE PLECTRO.
¿Cómo se ha gestado la creación
de la FEGIP?
Ha sido una larga gestación. Hace aproximadamente veinticinco años,
cuando comencé a estudiar bandurria y asistí con D. Manuel
Grandío al Festival de Plectro de la Rioja (Certamen Nacional,
en esos años), recuerdo las largas conversaciones que el maestro
mantenía con D. Pedro Santolaya y D. José Luis Rouret (creadores
del Festival Internacional de Plectro de La Rioja) sobre las distintas
cuestiones y problemas que tenía la bandurria en esa época.
La creación de una Federación Nacional, era motivo de grandes
debates entre ellos.
Unos años más tarde, también durante el Certamen
Nacional de la Rioja, se celebraron mesas redondas con todos los participantes
al Certamen. Aunque, siempre surgía la idea de crear una Federación,
los debates se centraban en la nefasta, descorazonadora e irremediable
situación en la que estaba la bandurria. Conviene recordar que
en esos tiempos, nadie tenía títulos de profesor de Instrumentos
de Púa, no se estudiaba la bandurria en ningún conservatorio
ni nada por el estilo, y, lo peor: no teníamos esperanzas de que
lo hubiera. Sólo, eran sueños.
Gracias al sacrificio, tesón y riesgo de las personas que hemos
creído y creemos en nuestro trabajo, el panorama actual de estos
instrumentos es positivamente otro. Ha sido una metamorfosis evolutiva.
Desde la desesperación de hace quince o veinte años a la
a la realidad actual, donde nos hemos replanteado aquel viejo sueño:
una Federación Española de guitarra e Instrumentos de Plectro.
Terminamos de gestar la F.E.G.I.P. en el seno de la Sociedad Artística
Riojana, durante los últimos meses de 1996 y primeros de 1997.
La hicimos realidad el 2 de Mayo de 1997.
¿Y sus fines principales?
Por primera vez en la historia de estos instrumentos, nos hemos unido
para seguir reivindicando, esta vez desde el concepto solidaridad, la
importancia cultural y, sobre todo, patrimonial, que nuestros instrumentos
nacionales ofrecen.
Queremos fomentar la música de plectro y guitarra en todas sus
manifestaciones posibles: interpretación, composición, enseñanza,
investigación y difusión. De esta manera fortaleceremos
la dignidad musical de nuestros instrumentos, exigiendo aún más
a las administraciones públicas y privadas, a través de
proyectos concretos, la inclusión de éstos en sus planes
anuales de educación y celebraciones artísticas. Esto nos
exige a todos el máximo de calidad y dedicación.
¿Han existido o existen actualmente prejuicios
-entre aquéllos que se dedican a la música culta- sobre
la bandurria y su familia como instrumentos pertenecientes al mundo del
concierto?
Esta cuestión, no debemos plantearla nosotros mismos. Evitaremos
dos problemas. El primero, no daremos base para que se nos cuestione.
El segundo, con absurdos complejos no convenceremos del verdadero valor
que tienen nuestros instrumentos. No conviene echar piedras hacia nuestro
tejado.
Es cierto que han existido prejuicios contra la bandurria. Pero, en la
actualidad, los profesores que impartimos clases en los conservatorios
y realizamos conciertos, no percibimos ningún tipo de marginación
hacia nuestro instrumento, ni hacia nuestros alumnos, ni hacia nuestra
asignatura. Todo lo contrario, recibimos elogios, sentimos el interés
del público y el reconocimiento de nuestros compañeros de
otras especialidades.
La Bandurria, con mayúsculas, cuando está en manos de un
profesional que realiza su trabajo bien, no plantea ningún tipo
de rechazo.
Ahora bien, si se trata sobre la mediocridad de juzgar a un instrumento
de manera general, en manos de un mal instrumentista, estaremos ante la
ignorancia, la injusticia y la mezquindad.
La mayoría de los instrumentos musicales, unos más que otros,
han sufrido prejuicios: la guitarra, el saxofón, la flauta de pico,
el acordeón, etc. También es legítimo que existan
partidarios y no partidarios en todas las cuestiones y gustos. Pero, ojo
con los prejuicios.
La bandurria no es mejor ni peor que otros instrumentos, simplemente diferente.
Ofrece unas posibilidades originales de coloridos tímbricos peculiares
y pertenece a una determinada parcela de la música instrumental.
A algunas miles y miles de personas (cada día más) nos complace
y enamora. Queremos oirla e interpretarla en concierto.
¿Coexisten con armonía, sin enfrentamientos,
la bandurria popular y la culta?
Yo sólo quiero "una bandurria". Mis alumnos están
dotados de un medio, la técnica. El fin es hacer música,
la música que quieran, pero música.
Debemos de coexistir y coexistimos todo tipo de bandurristas, por muchos
motivos, pero el principal es por el típico dicho: "la unión
hace la fuerza".
Además, todos o casi todos, hemos pasado por nuestras zarzuelas
y sus rondallas.
Recuerdo que en el primer, o uno de los primeros conciertos que interpretó
la Orquesta "Roberto Grandío", algunos tunos amenazaron
con ir a abuchear a la sala; incómodos por algunos comentarios
de Roberto Grandío que descalificaban a las tunas.
Personalmente, me gusta la tuna, y si además cantan y tocan bien,
disfruto. En los cursillos de verano, también suelen asistir a
mis clases algún que otro tuno, que yo recibo con todo cariño.
En cuanto a los grupos de folklore, mantengo la misma actitud y opinión,
me gustan y emocionan cada vez que los escucho y muy en concreto los grupos
de rondallas.
No hay que olvidar que el verdadero caldo de cultivo de estos instrumentos
y la tradición que ha mantenido históricamente a la bandurria,
está en el pueblo y lo popular.
El error se cometería si sólo limitamos la utilización
de la bandurria en música folklórica, tunas rondallas, o
viceversa.
De la misma forma que la mandolina USA, en su formato
country, ha incorporado la "pastilla", y que la guitarra de
concierto se suele amplificar cuando dialoga con la orquesta, y conocedores
de que algún fabricante confecciona ya algunas series de bandurrias
con este recurso sonoro, qué opina Vd. sobre el particular: ¿bandurria
amplificada, o no?
La bandurria es un instrumento de cámara, pero ofrece multitud
de posibilidades. Todo depende del estilo de música, de los instrumentos
con los que vaya a dialogar y del auditorio donde vaya a ser escuchada.
Sí, soy partidario y tengo la experiencia de haber amplificado
mi bandurria durante ocho años en las galas que he realizado con
el cantante Carlos Cano. Los resultados son maravillosos. Naturalmente,
en mis conciertos como solista y música de cámara en iglesias,
teatros y auditorios, donde la acústica es favorable, no lo utilizo.
Si tuviera que acompañarme con una orquesta sinfónica, no
dudaría en amplificar mi bandurria.
¿Existe una escuela de la mandolina española?
La mandolina española no es otra cosa que una bandurria con cuerdas
sencillas. La idea partió de Baldomero Cateura, fue divulgada con
la edición de su Método y la continuó Félix
de Santos. Se trata de la escuela de bandurria más amplia, razonada
y documentada.
El instrumento que diseñó Cateura es un "híbrido"
entre la mandolina lombarda y la bandurria. Sospecho que el maestro Cateura
no sabía que la mandolina lombarda, organológicamente, es
una evolución directa de la bandurria medieval española
de fondo abombado, diferente en cuanto a fondo, puesto que la bandurria
de fondo plano actual, recoge la forma y la influencia de la vihuela desde
el Renacimiento. En resumidas cuentas, es el mismo instrumento con dos
variantes, cuerdas sencillas y cuerdas dobles.
En la actualidad, hay muy pocos bandurristas que toquen con cuerda sencilla,
posibilidad que personalmente acepto y respeto.
El Método "Escuela de la Mandolina Española" de
Baldomero Cateura y la "Escuela Moderna de la Mandolina Española
o Bandurria", de Félix de Santos los estudian todos los alumnos
de bandurria que realizan esta especialidad en los conservatorios.
Opino que, una vez más en la historia de la bandurria, y ratificando
lo que nos dice el musicólogo Juan José Rey en el libro
"Los instrumentos de púa en España", se ocultó
el verdadero nombre de nuestro instrumento, documentado desde el siglo
XIV por el Arcipreste de Hita en el "Libro del Buen Amor", y
no es otro que Bandurria.
¿Cuáles son los problemas más
urgentes, acuciantes, que el mundo del Plectro tiene planteados?
El mundo del plectro es enorme, si pensamos de manera internacional. En
algunos países, como por ejemplo, Alemania, han resuelto prácticamente
todos los problemas. Se imparte la especialidad de Mandolina en los principales
conservatorios y escuelas superiores, cuentan con editoriales que publican
las antiguas y nuevas obras de jóvenes y actuales compositores,
llevan muchísimos años organizados socialmente a través
de diferentes federaciones de distintas regiones que a su vez pertenecen
a una sola. Todo esto, deriva de un mercado de muta calidad profesional
y del que los aficionados también se benefician.
Pienso que Alemania es el modelo que en España debemos seguir.
Actualmente, en nuestro país contamos con la recién creada
FEGIP, pero tenemos un grave problema con nuestros nuevos profesionales
debidamente titulados, y con los miles de aficionados y niños que
quieren estudiar en los conservatorios españoles la bandurria y
la mandolina, pues solamente existen en España ocho o nueve conservatorios
con esta especialidad.
Creo profundamente que la solución para que estos instrumentos
no se extingan, está en que los conservatorios oferten a nuestros
niños y jóvenes la posibilidad de estudiar de ,manera más
digna y cualificada la bandurria.
Si conseguimos que en todas nuestras Comunidades Autónomas se impartan
los Grados Elemental, Medio y Superior, habremos resuelto los problemas
más urgentes. Daríamos salida a los profesionales actuales
y futuros, a los alumnos, ganaríamos más calidad en las
orquestas de plectro, se interesarían más los compositores,
editores, musicólogos y profesionales de la música en general.
¿Hay suficiente literatura para la bandurria y sus formaciones
instrumentales?
Por supuesto que sí. En el año 1992 el Ministerio de Educación
y Cultura, a través de la Subdirección General de Enseñanzas
Artísticas, elaboró un anteproyecto sobre el currículo
de instrumentos en la nueva L.O.G.S.E., que se iba a implantar en los
conservatorios y ¡SORPRESA!, excluían a la especialidad de
Instrumentos de Púa.
Este fue el motivo para que un grupo de profesionales nos uniésemos
en comisión y fuéramos a pedir explicaciones. El razonamiento
que nos dieron fue absurdo, vergonzoso y denigrante, nos pusieron contra
las cuerdas. Afirmaban que los Instrumentos de Púa no tenían
historia ni dignidad para impartirse en los conservatorios y no poseían
literatura suficiente. La ofensa era de tal magnitud que no dábamos
crédito de lo que oíamos. Insistimos tanto en nuestros razonamientos,
hasta el punto que nos dieron un ultimátum: presentar un trabajo
en el plazo máximo de diez días, con el que avalásemos
dicha especialidad históricamente, pedagógicamente, con
literatura original, programaciones didácticas y demás méritos
que demostrasen la dignidad de los Instrumentos de Púa. Si esto
les convencía, la especialidad podría ser incluida en dicho
currículo ministerial.
En pocas palabras , si no lo conseguíamos, nos podíamos
dedicar a otra cosa. Pues bien, lo conseguimos, el convencimiento fue
tal, que más tarde, en la confección del currículo
de instrumentos para la aprobación del Grado Superior, estas mismas
personas de la Subdirección General, defendieron "a capa y
espada" a nuestros Instrumentos de Púa.
Recopilamos literatura suficiente para la bandurria en todos sus aspectos
y niveles pedagógicos, como solista, en, música de cámara
y en orquesta.
¿Por qué no se logran subvenciones,
tanto oficiales como privadas, que fomenten los conciertos y la difusión
de la literatura de Plectro?
A un político, cuando le vas a pedir, generalmente, se pone en
guardia. Creo que no hay que pedir, hay que ofrecer. Debemos rodearnos
de profesionales que sepan vender. Los músicos y amantes de estos
instrumentos vamos con el corazón abierto y hablo por mi propia
experiencia, aunque ya me he vuelto un poco "zorro", es decir,
ya voy aprendiendo. No obstante, un relaciones públicas, siempre
conseguirá más cosas.
En las entidades privadas ocurre lo mismo. Tenemos que conseguir que nuestros
instrumentos sean comerciales, de lo contrario no nos harán caso.
Esto es una realidad, que tenemos que tener muy clara y sobre todo en
los tiempos en que vivimos, donde lo que triunfa no es lo que más
vale, sino lo que más votos y más dinero puede aportar.
Puro y duro comercio.
El que se encuentre a la "excepción que rompe la regla",
bien puede decir que está de enhorabuena. La F.E.G.I.P. es un colectivo
de miles de personas, tengo la esperanza de que por lo menos nos escucharán.
¿Se echa de menos aquel concurso de Composición
para estos instrumentos, que en su día convocó la Sociedad
Artística Riojana?
Indudablemente que sí. Esto motiva a los compositores notablemente,
a los Instrumentos de Púa los enriquece y acerca hacia los compositores.
Yo estrené junto a otros compañeros las obras premiadas
en aquellos concursos de composición que convocaba la Sociedad
Artística Riojana. Recuerdo la satisfacción y reconocimiento
hacia el Plectro de grandes compositores como Claudio Prieto, Miguel Angel
Martín Lladó, Fermín Gurbindo, Valentín Ruiz,
entre otros muchos que compusieron y participaron en distintas convocatorias
de concursos.
¿Hay tradición, fuera de España, sobre la bandurria?
La bandurria ha viajado muchísimo, Juan Bermudo en su "Declaración
de Instrumentos musicales" (Osuna, 1555) nos advierte que De Indias
han traído bandurria con cinco cuerdas. Interpreto que en los primeros
viajes de la colonización en América los españoles
llevaron bandurrias.
En la actualidad continúa la tradición, y me consta que
se sigue tocando la bandurria en Cuba, Venezuela, Colombia, Chile, Perú,
Argentina e incluso fuera del continente americano, Filipinas.
Existe la tradición en algunos puntos del sur de Francia y también
en Portugal.
Finalmente, ¿cuáles son las
perspectivas sobre todo lo que aquí se ha planteado, ahora que
existe la F.E.G.I.P?
La F.E.G.I.P. es sin lugar a dudas, una plataforma social fuerte para
poder reivindicar todas nuestras inquietudes y necesidades.
Nunca más nos iremos a un rincón para llorar, como antes.
Ahora tenemos la oportunidad de ofrecer a nuestros políticos y
empresarios nuestros proyectos comunes: podremos velar para que la ley
de enseñanza que contempla a nuestros instrumentos se cumpla y
mejore. Las perspectivas son otras muy distintas a las de hace unos pocos
años, donde de manera individual sólo recibíamos
negativas.
Tampoco nos encontramos ante la panacea, tenemos mucho que trabajar. Desde
aquí, pido a nuestros asociados mucha paciencia y sobre todo colaboración.
También sé que entre nosotros existen algunos escépticos,
les ruego que tengan fe en esta nueva forma de luchar.
El principal obstáculo que la FEGIP tiene es el económico.
El siguiente es el de las grandes distancias entre cada uno de los directivos
y la no dedicación exclusiva, debido a que estamos enfrascados
en nuestros respectivos trabajos. Aún así, dedicamos todo
nuestro tiempo posible, y bastante más, en gestionar con la operatividad
de que disponemos, el cumplimiento de los Estatutos y las funciones inherentes
a nuestros cargos.
Por primera vez en la historia, las perspectivas de futuro de estos instrumentos
se pueden intuir, incluso ver. Para conseguirlas hay que gestionarlas,
y la mejor, por no decir la única manera, es a través de
la organización y la unión de todos.
No sólo tengo esperanzas, tengo la certeza de que todos nuestros
proyectos -a corto, medio y largo plazo- se van a ir realizando con el
apoyo, el esfuerzo y la ayuda de todos.
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