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Entrevistas y Opiniones
 
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Ángel Benito

(luthier)
 

Entrevista

Angel Benito es natural de la Comunidad de Madrid y nació hace 53 años en la localidad de Valdemorillo. Hoy por hoy es uno de los más reputados constructores y restauradores en la categoría de artesanos-luthiers. Autodidacta, ha recibido, como es lógico, influencias diversas, hasta su consolidación en el difícil arte y oficio de culminar el complejo proceso de convertir unos pedazos de madera en guitarras, laúdes y bandurrias.

¿La vocación, nace o se hace?
Pues creo que las dos cosas. Yo creo que hay que tener vocación y después hay que prepararse técnicamente, porque si no, no sería posible, igual que en todas las artes, es exactamente lo mismo.

¿Arte u oficio?
Evidentemente hay mucho de oficio y también de artesanía. El arte algunas veces entra en los instrumentos, puesto que se ornamentan con bellas taraceas y diseños artísticos, pero la construcción de guitarras creo que más que un arte es una artesanía combinada con un oficio que hay que tener bien aprendido.

¿Guitarrero, luthier?
Guitarrero muy bien, constructor de guitarras, y luthier quiere decir constructor de laúdes, pues también los hago, de modo que soy guitarrero y luthier. El problema es que algunos se llaman luthier sin hacer laúdes, pues la palabra luthier deriva del luth, laúd en francés.

¿Secretos profesionales que dotan de personalidad sus instrumentos?
Pues los secretos son secretos, si hablara de ellos dejaría de serlo.

¿Ayuda el tocar algún instrumento, como en su caso el timple o la guitarra, para formalizar una buena sonoridad?
Pienso que sí, creo que tocar los instrumentos nos ayuda mucho porque podemos distinguir timbres, volúmenes, podemos probar la comodidad de los instrumentos -que es muy importante- sí, ayuda bastante, aunque hay muchos constructores que no tienen esa condición, que sin embargo suplen con otros sistemas y métodos la factura del instrumento ideal. Un ejemplo significativo es el del genial Stradivarius, que no sabía tocar el violín, cuando los más cotizados ejemplares salieron de su taller.

¿Es todavía nuestro país el nº 1 en la calidad de este mercado?
Creo que sí, porque aunque se construyen muchas guitarras fuera - hay muchos guitarristas que tocan con guitarras hechas por destacados artesanos extranjeros- la mayor parte de los intérpretes afamados continúan apreciando y tocando con guitarras españolas y casi todas las grandes figuras vienen aquí a por guitarras.

¿Es muy fuerte la competencia de otros países, sobre todo en la relación calidad-precio de instrumentos stándard de estudio?
Pues no, no hay competencia excesiva, porque aunque ellos tienen su mercado, aquí se trabajan muy bien las guitarras de estudio y seguramente esta industria es la que más ha crecido en España en calidad.

¿Se perderá la tradición artesanal ante el desarrollo y sofisticación de las máquinas y su automatización?
Actualmente, por supuesto que no, porque la artesanía seguirá, no solo por una continua tradición, sino incluso por romanticismo. Hay muchos aspectos que las máquinas no pueden matizar, aunque quizás con el paso de los años aparezca el "chip" prodigioso que dote de "alma" a los instrumentos. Hoy por hoy parece imposible que estas superen la calidad de una guitarra de artesanía.

¿Causa satisfacción la reproducción de instrumentos históricos?
Mucha, a mí me encanta. La reproducción y la restauración tienen también su lado creativo. Ahora estoy restaurando una guitarra que fue de Napoleón Coste, una guitarra francesa de la época postromántica, sobre 1850, y me estoy divirtiendo mucho. He estado 16 años haciendo réplicas de instrumentos históricos con José Miguel Moreno y Lourdes Uncilla y ahora mismo continúo construyendo guitarras románticas y postrománticas
Y en cuanto a laúdes, he reproducido una de las bandurrias más antiguas que se conservan -sólo hay tres ejemplares que hayan sobrevivido al paso de los tiempos, una se conserva en el Museo de Instrumentos del Conservatorio de París, otro en el Museo de Barcelona y el tercero, posiblemente el más antiguo, una bandurria barroca, que obra en mi poder. Este ejemplar, que he prestado para su exposición en el Festival Internacional de Plectro de Logroño y en la reciente Asamblea de la FEGIP en Almagro de este año, es del que ya he hecho dos reproducciones.

¿Qué opina del kit ("pieza por pieza, el conjunto desmontado de un aparato" según el diccionario inglés) y el "constrúyalo por sí mismo"? .
Pues el "Kit" es lo que hacemos nosotros, todos los constructores hacemos las piezas para luego montar el instrumento. Los que se venden tienen deficiencias, pues la calidad de las maderas no es tan buena como sería de desear. Luego, hay que ser un poco experto para saber montarlo, aunque las explicaciones que vienen de fábrica dicen que no hace falta experiencia. Y hay un poco de "suspense" con relación al sonido que, una vez montado, pueda tener. Lo cierto es que el "Kit" se prodiga mucho más en el extranjero y no solo para instrumentos de música, sino también para los coleccionistas y aficionados a juguetes antiguos en forma de mecanos, trenes y aviones en miniatura, etc. Yo he ayudado a montar "kits" a algunos aficionados -a José Ramón García le ayudé a montar un cistro inglés- lo que contribuye un poco a iniciarse en el complejo arte de la construcción de instrumentos.

¿Qué importancia le da Vd. al cordaje?
Bastante, hay que poner la cuerda que cada instrumento necesite, la tensión adecuada y además pensar que cada cuerda hay que revisarla individualmente, por supuesto teniendo en cuenta la sonoridad del juego completo, que puede constar de diferentes marcas. Para probar los instrumentos recién construidos pongo siempre el mismo cordaje, luego cada ejecutante irá experimentando conforme a su criterio y gusto.

¿Las experiencias en las bandurrias y laúdes actuales con la sustitución del acero por el nylon, han sido positivas?
Es una cuestión de estética sonora, pues el metal es más agresivo y el nylon es más suave, más redondo. Cada artista busca la sonoridad más adecuada al estilo y época de las obras a interpretar.

¿Ha llegado ya a dormirse en sus laureles o continúa investigando?
Continúo investigando sin parar, porque eso de los laureles no se me alcanza.

 

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