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Editorial
Alzapúa 2005 |
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CARTA DE LA VICEPRESIDENCIA
La reciente incorporación de las nuevas tecnologías
en el mundo de la comunicación, ha hecho posible
la presencia de la Federación en internet y,
en consecuencia, una comunicación más
directa entre sus socios.
Poco a poco, se ha conseguido que se publiquen diariamente
en nuestra web las fechas de los festivales, las novedades
editoriales (CD's, libros
), así como
otras noticias relacionadas con la guitarra y el plectro.
Conscientes de esta realidad, desde la Junta Directiva,
se ha enfatizado en la utilización de nuestra
página web como herramienta básica de
comunicación entre socios y aficionados. Por
este motivo, se planteó un cambio para nuestra
revista Alzapúa, pues ya no tenía mucho
sentido seguir publicando una revista en la que se
presentaba información que se podía
obtener en la web.
Tras exponer la situación en la asamblea realizada
en Gijón el año pasado, se acordó
adoptar un nuevo enfoque para nuestra revista. Ahora,
ésta pasaría a presentar información
relacionada con la investigación y curiosidades
del plectro y la guitarra, dejando para nuestra web
cuantas novedades surgiesen (festivales, conciertos,
ediciones de partituras y CD's, etc.).
Así pues, os presentamos el nuevo formato de
la revista Alzapúa. Esperamos que la nueva
revista sirva para dar conocer más afondo la
realidad de nuestra música y curiosidades como
por ejemplo la relación que existe entre Rafael
Alberti y el plectro.
La
presente revista presenta siete secciones que corresponden
a ámbitos relacionados con nuestro pequeño
mundo de la guitarra y el plectro: Educación,
Nuestros Instrumentos, Asambleas, Entrevistas, FEGIP
en Internet, Internacional y Nuestros Socios. En cada
sección se pretende ir desgranando la actualidad
musical que nos atañe. Sin embargo, antes de
recorrer un gran camino hay que dar un primer paso,
así pues sirva esta entrega de la revista Alzapúa
para que iniciemos el camino juntos.
Mª Carmen Lendínez Gris
Desde la Junta Directiva, se agradece la participación
desinteresada de todas las personas que han contribuido
para hacer posible la publicación de esta revista
y se anima a todos los socios que participen en futuras
ediciones. También queremos dejar constancia
de que los artículos que nos enviasteis para
publicar en esta entrega y no han sido incluidos serán
publicados en la siguiente edición o en nuestra
web. Si al leer esta revista os surge alguna duda
o propuesta esperamos que nos la enviéis rápidamente
y sin demora para que la podamos considerar en la
siguiente edición.
Gracias por vuestra colaboración.
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Educación Alzapúa
2005 |
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LA
IMPROVISACIÓN EN LA EDUCACIÓN MUSICAL
(METODOLOGÍA IEM)
Concepto de Improvisación
Los grandes Sistemas Pedagógicos, entre los
que destacan Kodaly, Orff y Willens,
y muchos
de los pedagogos actuales de renombre mundial, como
R. Murray Schaeffer, Violeta Hemsy, Enma Garmendia,
han valorado muy especialmente la misión educadora
del desarrollo de la creatividad. Pero la necesidad
de potenciar la imaginación del alumno no es
un hecho exclusivo de las Enseñanzas de tipo
artístico. Desde Sócrates a nuestros
días es bien conocido que en todos los niveles,
desde la enseñanza primaria a la Universidad,
la investigación personal es totalmente imprescindible
en el avance real y profundo tanto del propio alumno
como del Sistema Educativo en general.
En la enseñanza de la Música, un arte
por excelencia, es, si cabe, más paradójica
la ausencia casi total de exigencias creadoras en
los métodos de enseñanza tanto instrumentales
como teóricos. Es una realidad innegable que
nuestros músicos se forman a espaldas de cualquier
indicio de creatividad. La inmensa mayoría
son exclusivamente intérpretes con gran capacidad
técnico-mecánica y en algunos casos
con una intuición natural fuera de lo común.
En el terreno musical siempre se han alabado las condiciones
especialísimas de aquellos intérpretes-creadores
que eran capaces de crear en directo y sin preparación
una obra de variables dimensiones y características.
Así, se mencionan los prodigios de Bach y Mozart
y los alardes virtuosísticos de Chopin y Liszt.
Sin embargo, el término Improvisación
al que nos referimos está muy por debajo de
estas genialidades. ¿Quién llama genio
al que es capaz de expresarse correctamente en su
lengua materna? Nadie piensa en comparar al individuo
que expresa sus opiniones a un grupo de amigos mientras
toman juntos una cerveza en el bar de la esquina con
el lenguaje exquisito de Cervantes o Calderón.
La música es un lenguaje universal y, por lo
tanto, cuando de verdad se aprende a manejar este
lenguaje con sus giros, su vocabulario, su sintaxis,
... no debería maravillarnos que se supieran
expresar con sencillez y corrección no sólo
mensajes escritos por otros autores sino también
los de uno mismo.
Improvisar es, de acuerdo con estos principios, saberse
expresar correctamente en el lenguaje musical con
el instrumento propio de cada cual. No sólo
es lógico que el músico sepa expresarse
en su instrumento sino que no tiene ningún
sentido lo contrario, es decir, que no sepa tocar
más que aquello que está escrito en
una partitura.
Improvisar consiste en utilizar los elementos conocidos
para obtener un resultado nuevo. En el terreno musical,
los elementos pueden ser melódicos, rítmicos,
armónicos y formales y la misión del
profesor consiste en hacérselos descubrir y
trabajar de tal modo que puedan servirle para expresar
su propio mensaje dentro de un contexto lógico.
Improvisar es crear, pero no debe entenderse la creación
con toda su carga de responsabilidad para las futuras
generaciones. Cuando una persona expresa una determinada
opinión ante sus amigos no se siente con la
obligación de publicar sus ideas sino que utiliza
el vocabulario que conoce y ordena las palabras con
corrección sintáctica para poder ser
entendido. Eso es todo. Yo llamo creación o
improvisación a este manejo sencillo del lenguaje
que permite la expresión correcta de un mensaje
propio usando elementos conocidos por todos.
Improvisar es hablar mediante el instrumento particular
de cada músico. El Instrumento es naturalmente
el medio del que nos servimos para aprender el lenguaje
musical y para expresar nuestras ideas. Improvisar
no puede ser inventar al azar. Cuando se improvisa
se utilizan reglas conocidas y asimiladas para dar
vida a nuevas ideas. "...Una improvisación
puede poseer la profundidad de la elaboración
de una composición trabajada cuidadosamente."
El arte no difiere radicalmente de la ciencia puesto
que ni aquel es un producto exclusivo de la inspiración
(mal entendida) ni ésta se dedica exclusivamente
al desarrollo racional. Los investigadores disponen,
para cumplir su cometido, de un punto de partida evidente:
lo conocido, a partir de lo cual se aplican deducciones
e intuiciones que tratan de confirmar una hipótesis
de trabajo. Incluso el azar forma parte en ciertos
momentos de la investigación más intelectual.
Objetivos de la Improvisación
Los Métodos habituales tienen como objetivo
primordial formar magníficos intérpretes
que sean capaces de tener acceso al más amplio
repertorio y a las mayores dificultades técnicas.
El alumno medio, incapaz de alcanzar metas concertísticas
está descartado desde el principio. El profesor
reconoce que son alumnos poco dotados y sólo
con mucha constancia y esfuerzo personal pueden dar
por finalizado sus estudios.
Los
objetivos de la Metodología basada en el desarrollo
de la Improvisación son:
- Utilización del instrumento como medio
de acceder al lenguaje musical. La improvisación
pretende, mediante el desarrollo de la creatividad,
ser una eficaz ayuda para formar músicos.
- Potenciación de la creatividad. La metodología
de la Improvisación pretende que el alumno
sea motivado para crear algo propio. Para inventar
una melodía o una pieza para cualquier instrumento
el alumno necesita el asesoramiento del profesor
quien le aportará los datos extraídos
del análisis de una obra.
- Potenciación del análisis. Sin conocer
cada vez más a fondo el entramado del que
se valen los compositores para la construcción
de sus obras no podremos afrontar nuestra propia
obra. El alumno exigirá toda la información
posible para entender los propósitos del
autor y por lo tanto los suyos propios.
- Potenciación de la lectura y la memorización.
Cuando se conoce el significado de cada una de las
secciones de una obra y el comportamiento particular
de sus elementos resulta evidentemente más
fácil de memorizar todo su conjunto ya que
los procesos de desarrollo implican una homogeneidad
y una congruencia entre los elementos que lo forman.
Metodología
de la Improvisación
Los métodos tradicionales usados en los Conservatorios
de nuestro país se basan casi exclusivamente
en la lectura y memorización. El intérprete
dedica todas sus horas de estudio a la repetición
y mecanización de pasajes escritos en una partitura.
Dentro de las Especialidades Instrumentales, que es
el campo más amplio de la educación
musical en la actualidad, las Metodologías
tradicionales han evolucionado en base a Escuelas
Técnicas principalmente. Se potencian todos
aquellos principios que servirán para activar
sobremanera la perfección técnica y
el entrenamiento muscular, cosas absolutamente necesarias
para un buen intérprete pero que excesivamente
valoradas conducen al olvido de la esencia musical:
el mensaje escrito que hay que transmitir.
La
Metodología de la Improvisación implica
en términos generales los siguientes puntos:
a) selección y análisis de las
obras o fragmentos adaptados a un nivel educativo
concreto.
b) extracción de los elementos melódicos,
rítmicos, armónicos y formales que interesen
para su desarrollo posterior.
c) improvisar y construir nuevas obras o fragmentos,
cuya sencillez o complejidad depende del nivel en
que nos situemos, en base a los elementos analizados
anteriormente.
Dentro de la Metodología de la Improvisación
se contempla la partitura como unidad generadora de
materiales, pero no son las notas escritas en el papel
pautado las que promueven el proceso educativo sino
el propio afán creador del alumno contando
con la inestimable guía de su profesor.
Dentro de la Metodología queremos destacar
especialmente el apartado armónico por la gran
dejadez que ha sufrido en la educación musical.
La armonía se basa en el conocimiento de los
acordes y de sus enlaces correctos y suele ser el
elemento más lejano y desconocido del intérprete.
Sin embargo, su influencia se revela como básica
dentro de la lógica de cada obra en particular.
Con la excepción de parte de la música
compuesta en el s. XX los últimos cuatro siglos
están basados en la lógica armónica
del Sistema tonal.
Es sorprendente cómo un conocimiento profundo
de la armonía puede afectar a la memorización,
lectura, comprensión e interpretación
de una obra. Además la improvisación
tiene su base esencial en el conocimiento básico
de los enlaces de los acordes. Con unas pocas reglas
armónicas puede un alumno desde sus comienzos
dar vida a sencillas melodías que le pueden
suponer un aliciente y una motivación que ningún
otro aspecto puede darle.
Conclusiones
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| Emilio Molina |
Los
sistemas basados en la Improvisación y desarrollo
de la Creatividad son una necesidad imperiosa de nuestros
estudios musicales. La dificultad de su puesta en
marcha estriba más en la formación del
profesorado que en el alumnado. Sin embargo es absolutamente
cierto que una proporción muy generosa del
profesorado se encuentra abierta y deseosa de nuevas
metodologías que incluyan la Improvisación
y se está trabajando para cambiar radicalmente
la situación. No hay que culpar de nada al
profesor que por falta de una preparación se
encuentra en estos momentos con deficiencias para
poder aplicar con sus alumnos sistemas que incluyan
análisis y realizaciones improvisadas. No se
adquiere de un día para otro una formación
de tal calibre que permita salir a flote delante del
alumnado en cuestiones de armonía, composición
y otras materias de las que se está muy deficitario.
La
LOGSE incluye con total claridad conceptos avanzados
respecto de la Improvisación y tanto en Objetivos
generales como particulares de las distintas especialidades
queda reflejado el deseo de un avance radical.
La
improvisación, como desarrollo de creatividad
en base a un Lenguaje controlado, tiene un futuro
lento pero arrollador dentro de los Sistemas Pedagógicos
más avanzados.
Emilio Molina
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Nuestros
instrumentos Alzapúa
2005 |
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Nuestra
'Familia de la púa'
A
raíz de la lectura del libro Los Instrumentos
de Púa en España, de Rey y Navarro,
casi inmediatamente escribí a éste último,
no sólo para felicitarle por la edición
de un texto de este tipo y agradecerle la información
sobre temas para mí entonces desconocidos,
sino también para mostrarle mi desacuerdo con
algunas afirmaciones contenidas en el mismo.
En concreto, una de ellas va en la línea del
título del presente artículo y se refiere
a la afirmación que hace sobre el bandurrín,
o bandurria aguda, de que se trata de un instrumento
innecesario, basándose en que un buen bandurrista
no precisa del bandurrín, en frase casi textual.
Desde luego, desde el punto de vista de la ejecución,
la afi rmación es cierta y, si damos esto por
válido, con el mismo razonamiento tendríamos
que admitir que un buen laudista no precisa el laudín
o contralto. Sin embargo, aún cuando son raras
las agrupaciones que utilizan bandurrín, son
numerosas las que utilizan
contralto.
¿Qué pasa, entonces? Puede esgrimirse
por los puristas que el contralto completa la familia
de la púa (soprano, contralto, tenor y bajo),
mientras que el bandurrín quedaría como
al margen de este cuarteto. Puede admitirse desde
el
punto de vista formal.
Yo prefiero pensar, no obstante, que todos los instrumentos
que proporcionen variedad en una familia tan uniforme
de sonido como es la bandurria, deben ser bien venidos
y aceptados.
Mi argumentación en contra de esa declaración
sobre el bandurrín no se basa en la ejecución,
sino en el timbre. Desde este punto de vista, es claro
que el bandurrín suena de forma un tanto diferente
a la bandurria, más a organillo,
si vale la comparación, del mismo modo que
el laudín o contralto también da un
sonido algo diferente al laúd tenor. En cualquier
caso, otras familias de instrumentos también
cuentan con
uno, más pequeño y agudo, que cumple
exactamente la misma función que nuestro bandurrín
(requinto, flautín, etc.), y a nadie se le
ha ocurrido decir que no hace falta.
Sea como fuere, esta exposición sirve como
excusa para exponer el tema de fondo que inspira este
artículo: ¿Está perfectamente
defi nida la familia de nuestros instrumentos de púa?
Otro instrumento digno de estudio, debate y aclaración,
si ello fuera posible, es
el bajo. ¿Cuál debe ser el bajo en nuestra
familia: el archilaúd, el simple laúd
bajo, el laudón......?
Yo he tenido ocasión de ver no menos de doce
o catorce instrumentos con esta función, de
formas y órdenes de lo más variado que
pueda imaginarse, por ejemplo: de seis cuerdas dobles,
de cuatro cuerdas dobles, de cuatro cuerdas simples,
de siete cuerdas (seis dobles y la más grave
simple); y en cuanto a formas, tenemos el laúd
bajo granadino, en forma de pera, otros enforma de
guitarra, alguno casi redondo, de diapasón
largo, otros con el diapasón más corto;
y con diferentes cajas de resonancia, desde relativamente
pequeñas hasta muy grandes. ¿Y las cuerdas?
pues de guitarra bajo, de bajo mejicano, de acero
(de bajo eléctrico), e incluso con cuerdas
de piano.
Este es un buen tema de estudio y debate. ¿Por
qué algunos hablan de laúd tenor y otros
de laúd barítono? ¿Se refieren
al mismo instrumento, pero con distinta denominación,
o realmente se trata de dos instrumentos diferentes?
¿Qué me dicen ustedes de la mandolina
española? ¿Forma parte de nuestra familia
de la bandurria? Los expertos dicen que este instrumento
no existe y por lo que se ve, hay que darles la razón.
También he tenido ocasión de ver varias
de ellas, y además de ser diferentes entre
sí, es claro que pretenden ser un remedo de
la mandolina italiana, sólo que con el diapasón
algo más corto y sin el abultado y redondeado
fondo, que en la mandolina española es plano,
como una bandurria. Si le quitamos ese fondo, no suena
a mandolina, sino más bien a bandurria; para
este resultado, ya tenemos la bandurria.
Aunque este artículo no pretende ser de opinión,
no puedo dejar de dar la mía (alguna ventaja
tiene el que lo escribe) y por ello, creo sinceramente
que este instrumento no debe formar parte de nuestra
familia, pues son más las diferencias con los
nuestros que las semejanzas.
En cualquier caso, este artículo pretende,
como decía más arriba, abrir un debate
entre los estudiosos de los instrumentos, de manera
que alguna vez podamos aclarar este punto, que considero
de importancia vital. Después de siglos de
utilización de estos instrumentos, va siendo
hora de que pongamos en claro, de una vez por todas,
cuáles son y cuáles deben ser los instrumentos
de la familia de la bandurria española.
Finalizo con otra pregunta: ¿podría
la Comisión de Expertos de la FEGIP abordar
este tema?
Joaquín Núñez Santos
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